Sentada en la rama mas alta del árbol que siempre trepaba.Con los ojos tristes, la cara sucia y la ropa embarrada,
así lucía ese día la pequeña Matilde
mientras jugaba con su muñeca y un pinche.
¡¡PUFF!! Sonó de repente, y es que la pobre niña sin suerte
recibió un pelotazo en la cabeza por accidente.
Matilde aturdida bajó el árbol con prisa,
vio un niño de nariz roja y con una gran sonrisa.
Ahí enfrente, parado y con el balón a un lado,
estaba Vicente, un poco asustado.
Matilde de la mirada triste no lo pudo controlar y se echo a llorar,
Vicente el del accidente no lo podía creer y lo único que atino a hacer
fue tomar la mano de la niña y darle un beso inocente.
Hoy es un día extraño, desde que paso eso hacen ya trece años.
Vicente se encuentra en otra ciudad, paseando a orillas del mar.
De pronto recordó lo sucedido hace tiempo atrás, se detuvo un momento,
se convenció de que solo fue un sueño quizás. Y siguió a paso lento.
Desde el balcón con vista al mar
Matilde ve a un hombre por la playa pasear.
De pronto recordó lo sucedido tiempo atrás, pensó un momento,
se convenció de que solo fue un sueño quizás.
Apago su cigarro y dejo que se lo llevara el viento.

